


Jovellanos,
Suárez Cantón, Diplomas,
Bodegas, San Roque
En su artículo Breves apuntes sobre
el vino de Cangas de Tineo, expuesto en la Exposición Nacional Vinícola
de Madrid, en 1877, Nicolás Suárez Cantón analiza la
situación del viñedo y realiza propuestas para mejorarlo,
incluyendo sus propios experimentos en la materia. Nos limitaremos a resumir
algunos de sus capítulos, otros figuran citado en otros apartados
de este sitio web.
Trabajo
en las viñas
Limitábase éste a ir reponiendo
el cepado, abonando solamente las nuevas cepas o barbados sin preocuparse
en mejorarle o en escoger el mejor de entre las variedades que aquí
espontáneamente prevalecían de antiguo; a podar por San José
invariablemente, fueran cualesquiera las condiciones meteorológicas;
a dar una caba y una bina, cuyas labores se hallaban sometidas a este aforismo
tradicional “si quieres buen viñedo, caba tarde y bina cedo”,
y a levantar el vino durante el último mes, operación reducida
a sostener con piedras en la parte peñascosa, y a veces con estaquillas
ahorquilladas donde no lo es tanto el terreno, los pámpanos rastreros
(que lo son la mayor parte por el gran declive de las laderas) a fin de
que no se pudriesen los racimos con las aguas que suelen sobrevenir por
el otoño (...)
Es el cultivo aquí muy penoso y caro, entre otras
razones por la escasez y consiguiente carestía de los abonos y por
la necesidad de portearlos al hombro a grandes alturas y distancias.
Respecto
a la extensión cultivada
No creo que bajen de seiscientas, las hectáreas
de esta clase de terreno ocupadas con el cultivo del viñedo, pero
sí que puedan en pocos años triplicarse, por lo menos, el
número de las que se cultivan, si las circunstancias se prestan a
ello.
Valuaré aquí la cabida de las viñas
por hombres de caba. Llámase así una medida convencional consistente
en doscientas noventa y seis varas cuadradas que equivalen a ciento setenta
y ocho metros cuadrados. Consta pues una hectárea de cincuenta y
seis y medio hombres de caba aproximadamente. El valor medio de cada hombre
de caba en viñas de regulares condiciones puede calcularse en trescientos
reales. Representa por tanto hoy aquí un valor capital aproximado
de diez millones de reales y cada hectárea unos diecisiete mil reales.
Producción
La producción media puede calcularse en once
hectolitros por hectárea al año y el valor de venta en la localidad
a ciento sesenta y dos reales hectolitro término medio(...) los gastos
de cultivo, pues pasan de un 60% del producto (...)
Propiedades
La mayor parte de los propietarios (tal vez los poseedores
de las dos tercera partes de los viñedos) no cuentan por suyo cada
uno sino de un área hasta una hectárea: el resto se distribuye
entre propietarios de una hectárea para arriba, no pasando quizás
de una docena los que poseen de cinco a quince hectáreas (no creo que
llegue a 15 Ha más que el Sr. Conde de Toreno)
Dificultades
para su comercialización
Es la primera la carestía de los portes (...)
Esta carestía procede de la falta de competencia en los transportes.
La segunda causa es la enormidad del derecho de consumo
que en Oviedo se exige a este vino y que importa 315 reales por pipa de 450
litros.
Posibilidades de futuro
Una persona muy inteligente en vinos y muy ilustrada, que había
recorrido gran parte de Europa, América y Asia, pasando casualmente
por esta villa, y bebiendo una botella de vino de mi cosecha de 1870, hizo
de él muchos elogios, añadiendo estas palabras: “Creo
que este vino podría venderse en Madrid a 24 ó 28 reales la
botella. Pareciome algo exagerada la afirmación y respondí:
“Mucho me parece, pero quizá vendiéndolo con el suyo propio
sería más aceptado, porque hay una reacción de patriotismo
(digámoslo así) entre las personas inteligentes que les haría
preferir un vino bueno español en igualdad de condiciones a un vino
extranjero.
