
Gaspar Melchor de Jovellanos
(Gijón, 1744-Puerto de Vega, 1811): Uno de los ilustrados más
importantes del siglo XVIII, vivió durante los reinados de Carlos
III y Carlos IV. Pensaba que una nación que se ilustrase podía
hacer “grandes reformas sin sangre”, mediante reformas progresivas.
En sus escritos realiza un certero análisis de diversos aspectos
económicos, políticos y culturales de su época, proponiendo
reformas que mejoraran las condiciones de vida para conseguir el objetivo
ilustrado de la “pública felicidad” o “felicidad
común”. Ocupó numerosos cargos, entre ellos Ministro
de la Real Junta de Comercio, Moneda y Minas en 1783 y Ministro de gracia
y Justicia en 1797. Escribió sobre temas muy variados, destacar el
“Informe sobre la Ley Agraria” publicado en 1794 y los“Diarios”
donde muestra su curiosidad por todos los aspectos de la vida de los pueblos
y a los que nos referiremos a continuación. Más información
sobre Jovellanos http://www.jovellanos.org.
En el viaje veintiséis, entre el miércoles
5 de octubre de 1796 y el viernes 21 del mismo mes visita Cangas de Tineo
(hoy Cangas del Narcea), alojándose en el palacio de Peñalba,
donde hoy está al Fonda Universal en la calle Mayor, asiste a la
vendimia, dejando constancia de ello en su diario:
Martes 11.- A la vendimia de la viña
de Toreno, llamada de La Cerca, porque la tiene, y está contigua
a su huerta y casa. Las viñas tendidas a la castellana. La uva negra;
la mejor el verdejo. Las vendimiadoras cogen; hombres, pasando, recogen
en cestos, y éstos van a llenar los capachos, llamados aquí
gojos. El cura no percibe más diezmo que en su estrechísimo
territorio; el fruto de otros, aunque pertenecientes a sus feligreses, va
a la parroquia local. El vino, aunque el más considerable, se estima
aquí fruto menor....
Viernes 14.- La gente se mueve temprano para la
expedición de vendimia. ¡Qué alegría¡ ¡Que
bullicio en los jóvenes¡ (...) Se va acabando la cosecha de
vino: este año es muy corta, como el pasado; será un tercio
de lo regular, que aquí se calcula de once a doce mil cuepas en todo
el concejo, y, teniendo cada una dos cántaras, equivale a veinticuatro
mil castellanas, que reguladas a 24 reales por cántara, suman 29.000
duros, poco más o menos; algunos años ha llegado el precio
a 70 reales la cuepa, y, por consiguiente, el precio regular se debe suponer
mayor (...) no hay aquí sidra, ni entra el aguardiente (...) Hay,
parece, cédula que prohibe la introducción de aguardientes
en pueblos de cosecha de vino; ni aquí entraba el de Castilla; ya
hay taberna, a cargo de los cosecheros del país. El consumo crece.
(Una cuepa en los concejos de Tineo y Cangas de Tineo equivalía a
31,297 litros)


