En el siglo XI los condes Piñolo y Aldonza fundaron un monasterio en Corias y allí se estableció una comunidad de monjes benedictinos. Parece que esta comunidad difundió y consolidó el cultivo de la vid en sus dominios.
Las dificultades de comunicación de Asturias con otras zonas vitivinícolas favorecieron una producción destinada al autoconsumo y al abastecimiento de lugares próximos. El paisaje cangués que muestran las fotografías de mediados del siglo XIX y del siglo XX hasta los años sesenta se caracteriza por la presencia de las viñas que escalonan las laderas alrededor de la villa y otros pueblos del concejo.
Con el auge de la minería del carbón y la mejora de las comunicaciones y el comercio se abandonó el cultivo de la vid considerado muy poco rentable, sólo unos pocos productores mantuvieron una cosecha destinada al autoconsumo y atendida con la ayuda de familiares, amigos y el esfuerzo personal, con unas técnicas totalmente artesanales.
Hoy, tras la reconversión
minera, un grupo de cosecheros unidos en una asociación denominada
APROVICAN, junto con otros y el apoyo de la Administración intentan
el resurgir del viñedo como una apuesta de desarrollo comarcal.
Vamos a fijarnos en los siguientes aspectos de la historia,
tradición y leyenda del vino en Cangas:


