

Anselmo González del Valle, a finales del s. XIX, presentó los vinos de Cangas a exposiciones nacionales e internacionales obteniendo estos diplomas. Durante años colgaron en el salón de plenos del Ayuntamiento, después fueron abandonados en el archivo y hoy cuelgan en dependencias municipales gracias al interés y curiosidad del actual teniente-alcalde.Las viscisitudes de los diplomas van parejas a las del cultivo de la vid que durante años se abandonó por otras actividades más rentables, quedando relegado al ámbito familiar de unos pocos, y hoy resurge con fuerza.Su recuerdo parece animar a los cosecheros actuales a incorporar mejoras técnicas para conseguir un vino de calidad.
